No es precisamente una época tranquila para mí, ni siquiera fácil, pero es una época en la que estoy empezando a aceptar cosas, a sentirme mejor conmigo misma y en la que estoy empezando a crecer para pasar a la siguiente etapa de mi vida: la aceptación de que nada es para siempre y de que hay veces que las cosas pasan sin más y no es posible aferrarse al pasado, sino vivir el presente y pensar un poco en el futuro, pero no demasiado, no vaya a ser que te pierdas las cosas buenas del ahora.
Hace ya casi un año que pasé la peor experiencia de la que tenga consciencia y, probablemente, de las que vaya a pasar nunca, evidentemente, siempre he pensado que no soy la única persona en el mundo en perder a uno de sus pilares, pero es que me dió tanto... TANTO... que cada dolor es personal e incomparable.
Solo quería dejar constancia de que he vuelto, en una de las épocas más ajetreadas de mi vida, pero quizá la antesala a una de las más bonitas, aunque me faltes TÚ, PAPÁ, tengo tanto por lo que dar las gracias que me emociono solo de pensarlo.
sábado 19 de febrero de 2011
Come back
Muchas gracias a l@s que seguís ahí!
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2 disertaciones:
Me alegro de tu retorno bloguero, paisanica! :)
Ánimo guapa, que la vida, aunque nos de sinsabores a veces, merece ser vivida con positividad para ser todo lo felices que podamos.
Besicos!
Muchas gracias Lucibrú, eres un sol, espero que estés disfrutando tus nevadas en Reinosa... veo que tus comentarios siempre son como si fuera la primera vez que nieva allí, señal de que disfrutas cada momento... impensables aquí en Zaragoza, verdad?
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